Santa Misa presidida por el P. José Arturo López Cornejo desde el Pueblo de Acatlán, estado de Guerrero, México
Liturgia de la Palabra de la Fiesta de San Matías Apóstol – Miércoles de la IV Semana de Pascua de Resurrección
Con el Pbro. Ernesto María Caro. Compartido por: P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 1, 15-17. 20-26.
Uno de aquellos días, Pedro se puso en pie en medio de los hermanos y dijo (había reunidas unas ciento veinte personas): «Hermanos, tenía que cumplirse lo que el Espíritu Santo, por boca de David, había predicho en la Escritura acerca de Judas, que hizo de guía a los que arrestaron a Jesús. Era uno de nuestro grupo y compartía el mismo ministerio. En el libro de los Salmos está escrito: «Que su morada quede desierta, y que nadie habite en ella,» y también: «Que su cargo lo ocupe otro.» Hace falta, por tanto, que uno se asocie a nosotros como testigo de la resurrección de Jesús, uno de los que nos acompañaron mientras convivió con nosotros el Señor Jesús, desde que Juan bautizaba, hasta el día de su ascensión.»
Propusieron dos nombres: José, apellidado Barsabá, de sobrenombre Justo, y Matías.
Y rezaron así: «Señor, tú penetras el corazón de todos; muéstranos a cuál de los dos has elegido para que, en este ministerio apostólico, ocupe el puesto que dejó Judas para marcharse al suyo propio.» Echaron suertes, le tocó a Matías, y lo asociaron a los once apóstoles.
Palabra de Dios
Te alabamos Señor
Reflexión de la Primera Lectura
Una de las cosas que más llama la atención en la primera comunidad es la oportunidad que daban continuamente a que el Espíritu Santo actuara en sus vidas y en sus decisiones. No había prácticamente nada que no se pusiera primero en oración, de manera que la decisión o la acción fuera confirmada por Dios.
Es triste que hoy, muchos de nosotros hayamos perdido este contacto, y sobre todo, cerrado el espacio para que sea Dios mismo quien dirija nuestras vidas y nuestras decisiones. Fíjate cuántas de las decisiones importantes en tu vida las has consultado con Dios (noviazgo, matrimonio, la elección de una carrera, la llegada de un nuevo hijo a la familia).
Es, pues, necesario que regresemos a la oración y que en ella oremos a Jesús, que prometió estar siempre con nosotros para que, guiados por su Espíritu, el Espíritu de la Verdad, podamos de nuevo dejar que Dios mismo actúe en todas las áreas de nuestra vida. Si nos decidimos a hacer esto veremos cómo nuestras decisiones serán siempre tomadas con paz y con alegría. No esperes para mañana, haz la prueba hoy mismo.
Salmo 112, 1-8.
R/. El Señor lo sentó con los príncipes de su pueblo
Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre. R/.
De la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.
El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos. R/.
¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra? R/.
Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo. R/.
Lectura del Santo Evangelio según San Juan 15, 9-17.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena.
Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre.
No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros».
Palabra del Señor
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús
Reflexión del Santo Evangelio de hoy
Centremos hoy nuestra atención en cómo Jesús nos llama amigos. No sé si alguna vez te has puesto a pensar lo que es tener un verdadero amigo.
Y es que en realidad son muy pocas las personas a las que podemos llamar «amigos». En la vida tenemos muchos compañeros, vecinos, incluso hermanos, pero muy pocos amigos. Pues el amor del amigo es diáfano y transparente; es un amor desinteresado que, como nos lo presenta Jesús, es capaz, incluso, de dar la vida por el otro. Es un amor que no espera sino la complacencia del ser amado. Exige confianza total, discreción, prontitud, fidelidad, disponibilidad.
Jesús nos llama a nosotros sus amigos. No sé si puedes imaginar que eres «amigo» de Dios y todo lo que esto significa en tu vida. Él es nuestro amigo y nos invita a que nosotros lo seamos de él; para ello, basta con cumplir sus mandamientos, que en realidad es uno: AMAR.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, María y José.
