Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de Viramontes, estado de Guerrero, México.
Santa Misa presidida por el Presbítero Martín Ávalos Magaña, desde la parroquia Madre de El Salvador, ciudad de Santa Ana, El Salvador.
Hoy Jueves Sacerdotal y Eucarístico, Jesús, te espera en el Santísimo Sacramento del Altar.
Liturgia de la Palabra del Jueves de la II Semana del Tiempo Ordinario.
Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura del primer libro de Samuel 18, 6-9; 19, 1-7.
Cuando volvieron de la guerra, después de haber matado David al filisteo, las mujeres de todas las poblaciones de Israel salieron a cantar y recibir con bailes al rey Saúl, al son alegre de panderos y sonajas.
Y cantaban a coro esta copla: «Saúl mató a mil, David a diez mil.»
A Saúl le sentó mal aquella copla, y comentó enfurecido: «iDiez mil a David, y a mí mil! iYa sólo le falta ser rey!»
Y, a partir de aquel dia, Saúl le tomó ojeriza a David. Delante de su hijo Jonatán y de sus ministros, Saúl habló de matar a David.
Jonatán, hijo de Saúl, quería mucho a David y le avisó: «Mi padre Saúl te busca para matarte. Estate atento mañana y escóndete en sitio seguro; yo saldré e iré al lado de mi padre, al campo donde tú estés; le hablaré de ti y, si saco algo en limpio, te lo comunicaré.»
Así, pues, Jonatán habló a su padre Saúl en favor de David: «¡Que el rey no ofenda a su siervo David! Él no te ha ofendido. y lo que él hace es en tu provecho: se jugó la vida cuando mató al filisteo, y el Señor dio a Israel una gran victoria; bien que te alegraste al verlo. ¡No vayas a pecar derramando sangre inocente, matando a David sin motivo!»
Saúl hizo caso a Jonatán y juró: «¡Víve Dios, no morirá!»
Jonatán llamó a David y le contó la conversación; luego lo llevó adonde Saul, y David siguió en palacio como antes.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Reflexión de la primera lectura
El libro del Eclesiástico dice: «Quien encuentra un amigo encuentra un tesoro». Este pasaje nos muestra lo que implica una verdadera amistad, pues en él vemos cómo Jonatán, interesado por el bien de su amigo, no sólo lo esconde y lo previene sobre el peligro que corre, sino que busca, por todos los medios, salvarlo. Nuestro mundo superficial, no nos permite muchas veces llegar a crear una amistad verdadera, lo cual es una gran pérdida. Pensemos que la mayoría de nuestras relaciones son sólo esporádicas y faltas de compromiso, cosa que ocurre en las relaciones de noviazgo e incluso en el matrimonio mismo. Es, pues, necesario salir de nuestra superficialidad y buscar crecer en el amor, para que nuestra amistad crezca y se robustezca. Jesús mismo expresó a sus apóstoles que la relación que él mismo quería tener con ellos no era formal, como la que tiene un siervo con su Señor, sino profunda y cordial como la del amigo. Esto requiere oración, dedicarle tiempo, comprensión y generosidad; no es poco, pero la verdad, vale la pena.
Salmo 55, 2-3. 9-13.
R/. En Dios confío y no temo
Misericordia, Dios mío, que me hostigan,
me atacan y me acosan todo el día;
todo el día me hostigan mis enemigos,
me atacan en masa. R/.
Anota en tu libro mi vida errante,
recoge mis lágrimas en tu odre, Dios mío.
Que retrocedan mis enemigos cuando te invoco,
y así sabré que eres mi Dios. R/.
En Dios, cuya promesa alabo,
en el Señor, cuya promesa alabo,
en Dios confío y no temo;
¿qué podrá hacerme un hombre? R/.
Te debo, Dios mío, los votos que hice,
los cumpliré con acción de gracias. R/.
Lectura del Santo Evangelio según san Marcos 3, 7-12.
En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, seguido por una muchedumbre de galileos. Una gran multitud, procedente de Judea y Jerusalén, de Idumea y Transjordania y de la parte de Tiro y Sidón, habiendo tenido noticias de lo que Jesús hacía, se trasladó a donde él estaba.
Entonces rogó Jesús a sus discípulos que le consiguieran una barca para subir en ella, porque era tanta la multitud, que estaba a punto de aplastarlo.
En efecto, Jesús había curado a muchos, de manera que todos los que padecían algún mal, se le echaban encima para tocarlo. Cuando los poseídos por espíritus inmundos lo veían, se echaban a sus pies y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios». Pero Jesús les prohibía que lo manifestaran.
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión del Santo Evangelio
Cuando los poseídos por espíritus inmundos lo veían, se echaban a sus pies y gritaban: ‘Tú eres el Hijo de Dios’. Anunciar el Evangelio significa anunciar, sobre todo, a Jesucristo como el Emmanuel prometido, como el Señor y Juez de la historia, como el Hijo eterno de Dios nacido en la carne para salvarnos de la muerte que engendra nuestro pecado.
Hoy escuchamos a los demonios hacer parte de este anuncio, al encontrarse frente a Cristo lo declaran el Hijo de Dios; una afirmación contundente sobre la verdadera naturaleza de Cristo, una verdad profunda que revela la identidad misma del Señor. Además, se echaban a sus pies en posible señal de sumisión: ¿será que los demonios expresaban con ello temor ante el poder de Jesús? ¿será que querían exhibirlo para generar alboroto y evitar ser expulsados o, quizá, en su obcecación pretendían tentarlo para que fuese complaciente con ellos?; no lo sabemos, pero sí sabemos que, incluso los demonios, son capaces de declarar que Cristo es el Hijo de Dios sin realmente tenerlo como su Señor.
También nosotros, continuamente declaramos que Jesús es el Hijo de Dios, a veces lo hacemos por tradición o por costumbre sin estar totalmente conscientes de lo que ello significa e implica; a veces lo proclamamos de manera automática dentro de la liturgia o incluso podemos afirmarlo y declararlo en la intimidad del corazón; pero, lo cierto, es que no basta con decirlo sino que es necesario actuar en consecuencia.
En este momento me resuenan las Palabras del mismo Cristo: ‘no basta con decir Señor, Señor, sino que es necesario hacer la voluntad de mi Padre que está en los cielos’. Ahora bien, sabemos por revelación, que los demonios, precisamente perdieron su dignidad angelical, por oponerse a la voluntad divina, por querer ‘corregirle la plana’ a Dios, por llenarse de orgullo y soberbia, por creer saber más que Dios.
Que no pase así contigo, mi hermano o hermana. No permitas que tu orgullo o tu soberbia te impidan hacer la voluntad de Dios, no permitas que a pesar de conocer y reconocer a Jesucristo como el Hijo de Dios, tu egoísmo, tu apego a lo material o tu emocionalidad desbordada, te impidan conocer o aceptar la voluntad de Dios para tu vida.
Y es que creer en Jesús, implica creerle a Jesús, por lo que toda afirmación que vaya en la línea de que tú tienes una relación con Cristo al margen de la Iglesia que Él ha fundado y a través de la cual actúa, es mera fantasía; es hacer un Dios a la medida, un Dios que no implica la vida, que no compromete, un Dios accesorio o paliativo, un ídolo que usurpa el verdadero lugar del único Dios.
No seas tú también como esos demonios que proclaman la divinidad de Cristo Jesús, pero solo de dientes para fuera o por conveniencia; no sea que en lo concreto de tu vida te opongas, tú también, a la voluntad de Dios, que quiere que seas santo, como Él es Santo.
Porque la voluntad de Dios, y por tanto la santidad, se expresa en concreto: en el concreto de cada una de tus relaciones y de tu vínculo con la Iglesia toda, en el concreto de la intimidad de tu corazón y de tus decisiones y en lo concreto de tus de opciones vitales y cotidianas; en lo concreto de tu adhesión a la Palabra de Dios, la Tradición de la Iglesia y su Magisterio; en lo concreto de tu búsqueda de Dios y de los Sacramentos que ha dejado para poder llegar y tocar tu miseria para restaurarla.
Da pasos concretos, déjate santificar por Dios, déjate amar por su amor, y abraza siempre y en toda circunstancia, la voluntad salvífica de Dios para tu vida.
Esta reflexión del Evangelio fue escrita por:
P. Luis Alberto Tirado Becerril, misionero del Espíritu Santo . En colaboración con Evangelización Activa.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro.
Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

Recemos juntos el Santo Rosario con el P. Javier Olivera Ravasi, SE, San Francisco, USA. Canal QNTLC.
Hoy contemplamos los Misterios Luminosos.
Continuamos compartiendo esta bella serie: La vida espiritual, con los hermanos sacerdotes de la Orden San Elías (OSE)
Conozcamos a los santos de hoy, San Vicente y San Francisco Gil, con el P. José de Jesús Aguilar Valdés desde México y Radio María de Colombia.