Imagen de La Piedad, de Miguel Ángel, María Santísima recibiendo en sus brazos a Jesús muerto en la Cruz por nuestros pecados.
Hoy 15 de septiembre, los cristianos católicos conmemoramos la Fiesta de Nuestra Señora de los Dolores, una fecha en la que la Iglesia Católica recuerda el profundo dolor y sufrimiento de la Virgen María por la Pasión y Muerte de su Hijo Jesucristo. Esta celebración litúrgica, que se celebra el día siguiente a la Exaltación de la Santa Cruz, invita a los fieles a meditar en la unión de María con el dolor salvífico de Jesús.
Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el Pueblo de Acatlán, estado de Guerrero, México.
Liturgia de la Palabra del Lunes de la XXIV Semana del Tiempo Ordinario.
Con el Pbro. Ernesto María Caro. Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 2,1-8.
Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad. Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos. Este es el testimonio dado en el tiempo oportuno, y de este testimonio –digo la verdad, no miento– yo he sido constituido heraldo y apóstol, maestro de los gentiles en la fe y en la verdad. Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar elevando hacia el cielo unas manos piadosas, sin ira ni discusiones.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Reflexión de la Primera Lectura
Uno de los grandes problemas de la vida cristiana es la separación entre la fe y la vida. Sin embargo, san Pablo nos recuerda que la fe debe estar en toda nuestra vida, y ésta incluye nuestra vida política y nuestra relación con las autoridades. Dado que los Jefes de Estado son los responsables de la vida del pueblo, es nuestra obligación como cristianos el orar intensamente por ellos para que Dios ilumine su corazón y haya una profunda conversión en todos y cada uno de ellos. Si no se convierte el corazón de los dirigentes políticos, de los Jefes de Estado, de los gobernantes en general, el egoísmo los gobernará cerrando su corazón a las necesidades de sus hermanos, sobre todo de los más necesitados, poniendo en riesgo, incluso su salvación eterna. Por el contrario, un gobernante que se abre al amor de Dios, que deja que sea el Espíritu quien dirija sus acciones, será honesto y fiel y por ello hará gran bien a la comunidad, él crecerá en santidad y hará que el pueblo que Dios le ha encomendado viva en paz y armonía. La construcción de la sociedad del amor tiene una fuerte dependencia a aquellos que nos dirigen. Oremos por ellos todos los días.
Salmo 27
R/. Salva, Señor, a tu pueblo
Escucha, Señor, mi súplica
cuando te pido ayuda
y levanto las manos hacia tu santuario. R/.
El Señor es mi fuerza y mi escudo,
en él confía mi corazón;
él me socorrió y mi corazón se alegra
y le canta agradecido. T/.
El Señor es la fuerza de su pueblo,
el apoyo y la salvación de su Mesías.
Salva, Señor, a tu pueblo
y bendícelo porque es tuyo;
apaciéntalo y condúcelo para siempre. R/.
Lectura del Santo Evangelio según San Juan 19, 25-27.
En aquel tiempo, estaban junto a la cruz de Jesús, su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás y María Magdalena.
Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo: «Mujer, ahí está tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Ahí está tu madre». Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él.
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión del Evangelio
Hoy celebramos otra fiesta mariana, la festividad de la Virgen de Nuestra Señora de los Dolores. Leemos en el Evangelio que Jesús nos deja a nuestra Madre, a una Madre del cielo.
La tradición de la Iglesia habla de los siete dolores de la Virgen. Para muchos, esto podría ser una festividad sin sentido, ¿Por qué celebrar los dolores de una mujer, los dolores de una madre? A mí me gusta verlo desde la perspectiva de la fe, la esperanza y el amor. Así es, Jesús sabía que todos necesitamos una madre que nos enseñe cómo reír, pero también cómo llorar, cómo vivir, pero también cómo sufrir.
Al recordar a María, como una mujer que sufrió, tocó y vivió el dolor, lo hace mucho más cerca, y más aún, ella como buena madre me enseña cómo vivir, cómo afrontar, cómo cargar ese dolor. No hay nada que yo pueda vivir que ella no lo haya vivido: se le perdió su hijo en el templo, su hijo fue criticado, burlado, lo condenaron a muerte, lo latigaron de tal manera que su cuerpo era una llaga viva, lo colgaron de un madero, le abrieron su costado, lo mataron y ella lo recibió en sus brazos.
¿Cuántas madres, cuántas mujeres, cuántos hombres no sufrimos un poco de esos dolores? Hijos que sufren por la incomprensión de otros, hijos presos de algún vicio, hijos perdidos en la oscuridad y sin fe y esperanza. Podría ser interminable la lista. María se sintió sola, abandonada; me atrevería a decir a veces hasta traicionada, pero ella permaneció fiel, desde Belén hasta la Cruz. Su fidelidad fue intachable; su fe, su esperanza y su amor la mantuvieron firme de pie, como un roble, jamás se doblegó.
Madre mía, ilumina mi fe, fortalece mi esperanza, acrecienta mi amor para que yo también pueda permanecer de pie ante la cruz del día a día. Hoy voy a cargar mi cruz con alegría.
Esta reflexión del Evangelio fue escrita por: Paola Treviño, consagrada del Regnum Christi. En colaboración con Evangelización Activa.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

Conozcamos sobre la Solemnidad de hoy, Nuestra Señora de los Dolores, con el P. José de Jesús Aguilar Valdés y Shajaj Ministerio Católico desde México.