Imagen: Santos Marta, María y Lázaro. Theios Parrhesía de IJ Alliance.

Santa Misa y Adoración Eucarística presidida por el Presbítero Martín Ávalos Magaña, desde la parroquia Madre El Salvador, ciudad de Santa Ana, El Salvador.
Santa Misa presidida por el Presbítero Ricardo Prato, desde la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús, sector La Castra, San Cristóbal, estado Táchira, Venezuela.
Liturgia de la Palabra de la Fiesta de los hermanos Martha, María y Lázaro del Miércoles de la XVII Semana del Tiempo Ordinario.
Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura del libro del profeta Jeremías 15, 10. 16-21.
¡Ay de mí, madre mía! ¿Por qué me engendraste para que fuera objeto de pleitos y discordias en todo el país? A nadie debo dinero, ni me lo deben a mí, y sin embargo todos me maldicen. Siempre que oí tus palabras, Señor, las acepté con gusto; tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón, porque yo defendía tu causa, Señor, Dios de los ejércitos. No me senté a reír con los que se divertían; forzado por tu mano, me sentaba aparte, porque me habías contagiado con tu propia ira. ¿Por qué mi dolor no acaba nunca, y mi herida, se ha vuelto incurable? ¿Acaso te has convertido para mí, Señor, en espejismo de aguas que no existen? Entonces el Señor me respondió: «Si te vuelves a mí, yo haré que cambies de actitud, seguirás a mi servicio; si separas el metal precioso de la escoria, seguirás siendo mi profeta. Ellos cambiarán de actitud para contigo, no tú para con ellos. Yo te convertiré frente a este pueblo en una poderosa muralla de bronce: lucharán contra ti pero no podrán contigo, porque yo estaré a tu lado para librarte y defenderte, dice el Señor. Te libraré de las manos de los perversos, te rescataré de las manos de los poderosos».
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Reflexión de la primera Lectura
Los caminos por los que Dios hace pasar a sus elegidos, son siempre inciertos y muchas veces contradictorios. Al oír la queja de Jeremías, nos viene a la mente las palabras de Jesús en la Cruz: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». ¿Por qué un hombre que sólo ha buscado hacer el bien puede llegar a sentirse desolado y abandonado por Dios y por los hombres?
Esta pregunta no encuentra una fácil explicación, pues nos injerta en el misterio salvífico de Dios. El profeta, al ver que no le hace caso el pueblo y que se vuelca contra él, siente la ausencia de Dios, y como Jesús pregunta, ¿Dónde estás? ¿fuiste Tú quien me envió? ¡Respóndeme! Y Dios, el Dios siempre fiel, le responde: «Todo esto lo he hecho para purificarte, para que se separe el metal bueno del malo».
Dios, nos pone en el crisol para probar nuestra fidelidad y nuestro amor, para integrarnos a su misterio, por eso, cuando te veas asaltado por la maldad de los demás, sobre todo por haber sido testigo del Evangelio; cuando por ello te persigan, alégrate y salta de contento, pues Dios te ha considerado digno de ser su profeta, y tu recompensa será inmensa. Cuando estés en la prueba, no desfallezcas, purifica tu corazón y deja que Dios sea quien conduzca tu vida.
Salmo 58
R/. Me alegraré, Señor, por tu bondad.
Dios mío, líbrame de mis enemigos, protégeme de mis agresores; líbrame de los que hacen injusticias, sálvame de los hombres sanguinarios. R/.
Mira cómo se conjuran contra mí los poderosos y esperan el momento de matarme. Sin embargo, Señor, en mí no hay crimen ni pecado; sin culpa mía, avanzan contra mí para atacarme. R/.
En ti, Señor, tendré fijos los ojos, porque tú eres mi fuerza y mi refugio. El Dios de mi amor vendrá en mi ayuda y me hará ver la derrota de mis enemigos. R/.
Yo celebraré tu poder y desde la mañana me alegraré por tu bondad, porque has sido mi defensa y mi refugio en el día de la tribulación. R/.
Lectura del Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan 11, 19-27
En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María, para consolarlas por la muerte de su hermano Lázaro. Apenas oyó Marta que Jesús llegaba, salió a su encuentro; pero María se quedó en casa. Le dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora estoy segura de que Dios te concederá cuanto le pidas.»
Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará.» Marta respondió: «Ya sé que resucitará en la resurrección del último día.» Jesús le dijo: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees tú esto?» Ella le contestó: «Sí, Señor. Creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo, el que tenía que venir al mundo.»
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión del Santo Evangelio
Hermanos, el Evangelio de hoy nos sitúa en Betania, en una casa herida por la muerte. Lázaro ha muerto y Marta sale al encuentro de Jesús con una frase profundamente humana: ‘Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano’. Marta cree, pero su fe todavía está mezclada con la herida. Es el dolor hablando delante de Dios con la pregunta y con ese sentimiento que muchas veces también nosotros tenemos, Señor, ¿por qué no llegaste antes?
Y Jesús no le responde explicando el misterio del sufrimiento, le da algo más grande. Se da a sí mismo. Le dice: ‘Yo soy la resurrección y la vida’. No dice solamente yo puedo resucitar, ni yo traeré vida algún día, dice ‘Yo soy’. Es decir, la resurrección no es primero una idea, una doctrina, una esperanza escatológica o un consuelo psicológico. La resurrección es una persona.
La vida eterna no empieza simplemente después de morir, empieza cuando Cristo entra en nuestra vida, en nuestra historia. Marta creía en la resurrección final, pero Jesús la lleva más lejos; le está diciendo, Marta, no basta creer que Dios hará algo al final de los tiempos, tienes que creer que Dios está actuando ahora delante de ti, en mí.
Esa es la fe cristiana, no creer solamente en algo, sino creer en Alguien. Por eso Jesús le pregunta ‘¿Crees esto?’ Esa pregunta no es solo para Marta, es para todos nosotros, porque todos tenemos algún Lázaro o algo muerto, algo perdido, algo herido, algo que parece encerrado en un sepulcro.
Y Cristo no nos pide negar el dolor. Incluso sabemos que Él también llora, pero nos pide dejarlo entrar allí donde nosotros ya no vemos salida. El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que ‘Jesús vincula la fe en la resurrección a su propia persona. ‘Yo soy la resurrección y la vida’, y que Él resucitará en el último día a quienes hayan creído en Él y hayan comido su cuerpo y bebido su sangre’.
Por eso hoy el Evangelio no nos dice simplemente que la muerte será vencida algún día. Nos dice algo mucho más fuerte, que Cristo ya está delante de la muerte y la muerte no tiene la última palabra. La última palabra siempre la tendrá Él. Y quien se une a Cristo, aunque pase por la muerte, vive.
Esta reflexión del Evangelio fue escrita por:
Pbro. Miguel Ortiz, de la Arquidiócesis de Monterrey. En colaboración con Evangelización Activa.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro.
Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

Homilía de hoy con Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante, España.
Evangelio del día con el Presbítero Santiago Martín, Franciscanos de María, Magnificat.TV desde Madrid, España.
Evangelio del día con el Presbítero Marcos Galvis, Sacerdote del Dios Altísimo desde Barinas, Venezuela.
Evangelio del día con el Presbítero Jorge Hernán Pulido Martínez, desde la Diócesis de Buga (Colombia) y miembro de la Asociación Sacerdotal Siervos del Espíritu Santo.
Durante el Tiempo Ordinario rezamos la oración del Ángelus a las 06h00, 12h00, 18h00 y 00h00.

Imagen: Ángelus, Theios Parrhesía de IJ Alliance.
El ángel del Señor anunció a María.
Y concibió
por obra y gracia del Espíritu Santo.
Dios te salve, María...
He aquí la esclava del Señor.
Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María...
Y el Verbo de Dios se hizo carne.
Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María…
Ruega por nosotros,
Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de Jesucristo.
Oremos
Oh Padre, Infunde en nuestra alma tu gracia. Tú, que en la anunciación del Ángel nos has revelado la encarnación de tu Hijo, por su pasión y su cruz condúcenos a la gloria de la resurrección. Por Cristo, Nuestro Señor. Amén.
Recemos juntos el Santo Rosario en latín con el Proyecto Dominus Tecum
Hoy contemplamos los Misterios Gloriosos.
Conozcamos a los santos de hoy, Santos Marta, María y Lázaro, con los canales de youtube Historias Católicas y Movimiento Matrimonial Católico.
Y recuerda católico ayudar a la Santa Madre Iglesia en sus necesidades. El Seminario Mayor de Guayaquil invita:

¡Tu ayuda puede dejar una huella de fe y esperanza!
La Parroquia Eclesiástica Nuestra Señora de La Merced, de la jurisdicción parroquial de Pedro Pablo Gómez, cantón Jipijapa, provincia de Manabí, te invita a ser parte de una noble causa: embellecer nuestro templo matriz, la casa de Dios y el lugar donde nuestra comunidad se reúne para celebrar la fe, la esperanza y el amor.
Para lograr este hermoso propósito, hemos organizado una ¡GRAN RIFA CON FANTÁSTICOS PREMIOS!
Con tu colaboración no solo tendrás la oportunidad de ganar excelentes premios, sino que también contribuirás a preservar y mejorar un espacio sagrado que pertenece a toda la comunidad.
¡Cada boleto es un acto de generosidad y una semilla de esperanza!
Para adquirir tus boletos o recibir más información, comunícate con nuestro párroco:
Pbro. Gregorio Ansaldi
Orden San Elías
099 916 9890
¡Contamos contigo! Unidos, con fe y solidaridad, haremos de nuestro templo un lugar aún más hermoso para las presentes y futuras generaciones.

Ver también: Liturgia de Las Horas del Miércoles de la XVII Semana del Tiempo Ordinario.
Ver también: Santos Víctor I Papa y Pedro Poveda – Santa Misa y Liturgia de La Palabra – Martes de la XVII Semana del Tiempo Ordinario 28072026