San Pío X – Santa Misa y Liturgia de La Palabra del Viernes de la XX Semana del Tiempo Ordinario 21082026

Imagen: San Pío X. Theios Parrhesía de IJ Alliance.

 

 

Santa Misa presidida por el Presbítero Wilson Grajales, de la parroquia Nuestro Amigo Jesús, desde la Capilla del Señor Jesús, de Colombia transmitida por TeleVid.

 

 

Santa Misa presidida por el Presbítero Ricardo Prato,  desde la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús, sector La Castra, San Cristóbal, estado Táchira, Venezuela.

 

 

Liturgia de la Palabra del Viernes de la XX Semana del Tiempo Ordinario.

 

Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»

 

Lectura de la profecía de Ezequiel 37, 1-14.

 

En aquellos días, la mano del Señor se posó sobre mi y, con su Espíritu, el Señor me sacó y me colocó en medio de un valle todo lleno de huesos. Me hizo dar vueltas y vueltas en torno a ellos: eran innumerables sobre la superficie del valle y estaban completamente secos.
Me preguntó: «Hijo de Adán, ¿podrán revivir estos huesos?»
Yo respondí: «Señor, tú lo sabes.»
Él me dijo: «Pronuncia un oráculo sobre estos huesos y diles: «¡Huesos secos, escuchad la palabra del Señor! Así dice el Señor a estos huesos: Yo mismo traeré sobre vosotros espíritu, y viviréis. Pondré sobre vosotros tendones, haré crecer sobre vosotros carne, extenderé sobre vosotros piel, os infundiré espíritu, y viviréis. Y sabréis que yo soy el Señor.»»
Y profeticé como me había ordenado y, a la voz de mi oráculo, hubo un estrépito, y los huesos se juntaron hueso con hueso. Me fijé en ellos: tenían encima tendones, la carne había crecido, y la piel los recubría; pero no tenían espíritu.
Entonces me dijo: «Conjura al espíritu, conjura, hijo de Adán, y di al espíritu: «Así lo dice el Señor: De los cuatro vientos ven, espíritu, y sopla sobre estos muertos para que vivan.»»
Yo profeticé como me había ordenado; vino sobre ellos el espíritu, y revivieron y se pusieron en pie. Era una multitud innumerable.
Y me dijo: «Hijo de Adán, estos huesos son la entera casa de Israel, que dice: «Nuestros huesos están secos, nuestra esperanza ha perecido, estamos destrozados.» Por eso, profetiza y diles: «Así dice el Señor: Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel. Y, cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestros sepulcros, pueblo mío, sabréis que soy el Señor. Os infundiré mi espíritu, y viviréis; os colocaré en vuestra tierra y sabréis que yo, el Señor, lo digo y lo hago.»» Oráculo del Señor.

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

 

Reflexión de la primera Lectura

 

En medio de la sociedad y el mundo que nos toca vivir, casi me parecería estar viendo ese paraje de los huesos secos del profeta, viendo un cristianismo tibio, en medio de un mundo terriblemente paganizado, enfermo de hedonismo y materialismo y casi podría oír la voz del Señor: «Hijo de hombre, ¿podrán acaso revivir estos huesos?» Y la verdad es que por más imposible que nos parezca, nuestra sociedad puede cambiar y volver a la vida, a la vida en el Espíritu. Para ello es necesaria, como lo vemos en el pasaje de Ezequiel, la participación del Espíritu que es quien da la vida. Sin embargo para que el «Espíritu sople sobre estos huesos secos» necesitamos invocar al Espíritu Santo, como lo hizo el profeta. Necesitamos unirnos en oración para suplicar al Señor que aparte de nosotros lo que está matando nuestra sociedad. Para que el Evangelio de Jesús vuelva a ser la norma de vida de nuestras familias; para que sus principios vuelvan a ser parte de nuestras leyes; para que nuestros gobiernos vuelvan a censurar todo lo que destruye la vida moral de nuestra sociedad. El Señor le dijo al Profeta: «Habla en mi nombre a estos huesos secos», y cuando hizo lo que el Señor le había pedido en ese momento los huesos volvieron a cobrar vida. No todo esta perdido, pero ciertamente sin nuestra oración e insistencia, si nosotros no hablamos en el nombre del Señor para que esto cambie, nada ocurrirá.

Salmo 106, 2-9.

 

R/. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.

 

Que lo confiesen los redimidos por el Señor,
los que él rescató de la mano del enemigo,
los que reunió de todos los países:
norte y sur, oriente y occidente. R/.

Erraban por un desierto solitario,
no encontraban el camino de ciudad habitada;
pasaban hambre y sed,
se les iba agotando la vida. R/.

Pero gritaron al Señor en su angustia,
y los arrancó de la tribulación.
Los guio por un camino derecho,
para que llegaran a ciudad habitada. R/.

Den gracias al Señor por su misericordia,
por las maravillas que hace con los hombres.
Calmó el ansia de los sedientos,
y a los hambrientos los colmó de bienes. R/.

 

Lectura del Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 22, 34-40.

 

En aquel tiempo, habiéndose enterado los fariseos de que Jesús había dejado callados a los saduceos, se acercaron a él. Uno de ellos, que era doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la ley?»

Jesús le respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el más grande y el primero de los mandamientos. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se fundan toda la ley y los profetas».

a ti mismo. En estos dos mandamientos se fundan toda la ley y los profetas».

Palabra de El Señor.

Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.

 

 

Reflexión del Santo Evangelio

 

Hoy, ante la pregunta de los fariseos, escuchamos de Jesús el mandamiento más grande de la ley; en pocas palabras, pero de manera muy clara, el Señor nos hace ver que la fe se practica en la vida diaria. No solamente se trata de la asistencia al templo o el cumplimiento de los ritos litúrgicos, que de por sí son importantes, sino que va más allá de eso, porque lo que más agrada a Dios es el cumplimiento de su amor en aquellos que ha puesto a nuestro alrededor; es decir, que el Señor quiere recordarnos que el amor a Dios y el amor a los demás, son las dos caras de una misma moneda.

Este mandamiento se traduce en la paciencia y el servicio silencioso de cada día. Amar al prójimo en casa significa aprender a perdonar esos pequeños conflictos diarios, dejar a un lado el celular o eso que estamos haciendo, para escuchar con atención verdaderamente a los hijos o a la pareja, o responder con amor cuando el cansancio acumulado nos tienta a reaccionar con amargura. La familia es el primer laboratorio donde ponemos a prueba nuestro amor a Dios.

El amor al prójimo transforma también por completo nuestro entorno, significa ver a cada persona con quien tratamos, al jefe o al compañero de trabajo, como a un hermano que merece respeto y dignidad porque también es un hijo de Dios. Se demuestra al cumplir con nuestras responsabilidades con honestidad.

San Agustín tiene una frase muy poderosa sobre esto: “El amor a Dios es el primero en el orden del mandato, pero el amor al prójimo es el primero en el orden de la acción”. Propongámonos hoy hacer del amor una decisión concreta en los pequeños detalles con el prójimo.

Recuerda que amar a Dios significa tratar con respeto y humildad al hermano que en ocasiones puede resultar más difícil por su carácter o por alguna diferencia. Un hombre y una mujer con un corazón que ama al prójimo en lo cotidiano es el reflejo más vivo de Dios en el mundo.

Esta reflexión del Evangelio fue escrita por:
Juan Lara, miembro de Vivir en Cristo. En colaboración con Evangelización Activa.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro.

Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

 

 

Homilía de hoy con Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante, España.

 

 

Evangelio del día con el Presbítero Marcos Galvis, Sacerdote del Dios Altísimo desde Barinas, Venezuela.

 

 

Evangelio del día con el Presbítero Jorge Hernán Pulido Martínez, desde la Diócesis de Buga (Colombia) y miembro de la Asociación Sacerdotal Siervos del Espíritu Santo.

 

 

Evangelio del día con el Presbítero Javier Carralón, Sacerdote del Instituto Secular Stabat Mater, Guadalajara, Jalisco, México.

 

 

Evangelio del día con el Presbítero Santiago Martín,  Franciscanos de María, Magnificat.TV desde Madrid, España.

 

 

Durante el Tiempo Ordinario rezamos la oración del Ángelus a las 06h00, 12h00, 18h00 y 00h00.

 

Imagen: Ángelus, Theios Parrhesía de IJ Alliance.

El ángel del Señor anunció a María.

Y concibió
por obra y gracia del Espíritu Santo.

Dios te salve, María...

He aquí la esclava del Señor.
Hágase en mí según tu palabra.

Dios te salve, María...

Y el Verbo de Dios se hizo carne.
Y habitó entre nosotros.

Dios te salve, María…

Ruega por nosotros,
Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de Jesucristo.

Oremos

 

Oh Padre, Infunde en nuestra alma tu gracia. Tú, que en la anunciación del Ángel nos has revelado la encarnación de tu Hijo, por su pasión y su cruz condúcenos a la gloria de la resurrección. Por Cristo, Nuestro Señor. Amén.

 

Recemos juntos el Santo Rosario en latín con el  Proyecto Dominus Tecum

 

Hoy contemplamos los Misterios Dolorosos.

 

 

Conozcamos al santo de hoy, San Pío X, con los canales de youtube, Historias Católicas y Movimiento Matrimonial Católico.

 

 

Ver también: San Pío X – Vatican News

 

Continuamos compartiendo el «Catecismo para bárbaros» Clase No. 5, con el P. Javier Olivera Ravasi para toda persona dispuesta a aprender sobre la fe católica.

 

 

Ver también:  Liturgia de Las Horas del Viernes de la XX Semana del Tiempo Ordinario.

 

Ver también: Jueves Eucarístico – San Bernardo de Claraval – Santa Misa y Liturgia de La Palabra del Jueves de la XX Semana del Tiempo Ordinario 20082026

 

Descarga: El Santo Rosario: un camino sencillo para encontrarse con Dios, incluye el Santo Rosario en latín y español – Theios Parrhesía.

 

Ver y descargar la Hoja dominical de la Arquidiócesis de Guayaquil para el domingo 23-08-2026

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