Imagen: San Pablo VI, Theios Parrhesía.

Santa Misa presidida por el Presbítero José Antonio Román Bahena, desde el Templo del señor Santiago de la Comunidad de Chilacapala, estado de Guerrero, México.
Santa Misa presidida por el Presbítero Santiago Martín, Franciscanos de María, Magnificat TV, desde Madrid, España.
Liturgia de la Palabra del Viernes de la VIII Semana del Tiempo Ordinario.
Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 4, 7-13.
El fin de todas las cosas está cercano. Sed, pues, moderados y sobrios, para poder orar. Ante todo, mantened en tensión el amor mutuo, porque el amor cubre la multitud de los pecados. Ofreceos mutuamente hospitalidad, sin protestar. Que cada uno, con el don que ha recibido, se ponga al servicio de los demás, como buenos administradores de la múltiple gracia de Dios. El que toma la palabra, que hable palabra de Dios. El que se dedica al servicio, que lo haga en virtud del encargo recibido de Dios. Así, Dios será glorificado en todo, por medio de Jesucristo, a quien corresponden la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén. Queridos hermanos, no os extrañéis de ese fuego abrasador que os pone a prueba, como si os sucediera algo extraordinario. Estad alegres cuando compartís los padecimientos de Cristo, para que, cuando se manifieste su gloria, reboséis de gozo.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Reflexión de la primera lectura
Para construir la comunidad, Dios ha prodigado toda clase de dones y carismas, los cuales ha distribuido entre toda la comunidad. Es por ello importante que, todos y cada uno de nosotros, pongamos a disposición de la Iglesia estos dones, ya que, de otra manera, el don que no se ejerce y que no se ofrece, es un don que está haciendo falta para la construcción del Reino. Por esta razón, el apóstol invita en este pasaje a que todos nos involucremos en la construcción del Reino, mediante los dones que hemos recibido. Esto no tiene que ser forzosamente dentro de una estructura eclesiástica, basta con que todo se haga, no por vanagloria sino para gloria de Dios, de manera que quien tiene el don de la palabra, lo use para edificación de los demás, quien tiene el don de mando lo haga para el servicio de los demás, etc. Es, pues, importante que, por un lado, descubras los dones que Dios te ha regalado, y en seguida, que los pongas a trabajar para el progreso de la comunidad y para mayor gloria de Dios.
Salmo 95, 10-13.
R/. Llega el Señor a regir la tierra.
Decid a los pueblos: El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente. R/.
Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque. R/.
Delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R/.
Lectura del Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 11, 11-26.
Después de haber sido aclamado por la multitud, Jesús entró en Jerusalén, fue al templo y miró todo lo que en él sucedía; pero como ya era tarde, se marchó a Betania con los Doce. Al día siguiente, cuando salieron de Betania, sintió hambre. Viendo a lo lejos una higuera con hojas, Jesús se acercó a ver si encontraba higos; pero al llegar, sólo encontró hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces le dijo a la higuera: «Que nunca jamás coma nadie frutos de ti». Y sus discípulos lo estaban oyendo.
Cuando llegaron a Jerusalén, entró en el templo y se puso a arrojar de ahí a los que vendían y compraban; volcó las mesas de los que cambiaban dinero y los puestos de los que vendían palomas; y no dejaba que nadie cruzara por el templo cargando cosas. Luego se puso a enseñar a la gente, diciéndoles:
«¿Acaso no está escrito: Mi casa será casa de oración para todos los pueblos? Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones». Los sumos sacerdotes y los escribas se enteraron de esto y buscaban la forma de matarlo; pero le tenían miedo, porque todo el mundo estaba asombrado de sus enseñanzas. Cuando atardeció, Jesús y los suyos salieron de la ciudad. A la mañana siguiente, cuando pasaban junto a la higuera, vieron que estaba seca hasta la raíz. Pedro cayó en la cuenta y le dijo a Jesús: «Maestro, mira: la higuera que maldijiste se secó».
Jesús les dijo entonces: «Tengan fe en Dios. Les aseguro que si uno le dice a ese monte: «Quítate de ahí y arrójate al mar», sin dudar en su corazón y creyendo que va a suceder lo que dice, lo obtendrá. Por eso les digo: Cualquier cosa que pidan en la oración, crean ustedes que ya se la han concedido, y la obtendrán. Y cuando se pongan a orar, perdonen lo que tengan contra otros, para que también el Padre, que está en el cielo, les perdone a ustedes sus ofensas; porque si ustedes no perdonan, tampoco el Padre, que está en el cielo, les perdonará a ustedes sus ofensas».
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión del Santo Evangelio
Entre la higuera que no tenía fruto y el lío que se arma en el templo, Jesús nos deja una lección fuerte sobre lo que significa dar resultados reales en nuestra vida de fe. No se trata de parecer buenos, sino que hay que serlo; para Dios, a diferencia de nosotros, no son tan importantes las apariencias.
La higuera tenía hojas, se veía viva, pero por dentro no tenía nada que ofrecer. Igual que el templo, por fuera era imponente, pero por dentro se había vuelto un negocio, una cueva de ladrones como dice; palabras fuertes pero reales.
Jesús nos advierte que una fe que no da frutos de amor, de justicia y de servicio se termina secando, nos enseña que el culto que a Él le gusta no es el de los ritos vacíos, sino el que nace de un corazón que de verdad busca a Dios y respeta a los demás.
El Evangelio de hoy nos invita a revisar si nuestra vida espiritual es nada más de apariencia: ir a Misa por obligación, decir que somos católicos solo porque nos bautizaron o porque vamos a un grupo parroquial, o si de verdad tenemos frutos que ofrecer: ayudar al que más lo necesita, ser honrados, congruentes, sabemos perdonar y si sabemos servir.
San Alberto Hurtado, un sacerdote jesuita quien fue un defensor de la clase trabajadora, reconocido por su gran labor, decía el cristiano no es el que solamente hace cosas buenas, sino el que hace de toda su vida una cosa buena. Él entendió que no se trata de dar limosna o ayudar de vez en cuando, o rezar un rosario a la carrera, sino de que toda nuestra existencia debe de ser un fruto que alimente a todos los que tenemos alrededor.
La invitación de Jesús es a limpiar nuestro propio templo interno de todo lo que le estorba, a cuidar y abonar la tierra en donde tenemos sembrada nuestra vida espiritual, para que nuestra oración tenga la fuerza necesaria y que dé fruto.
Si quieres que la montaña se mueva, primero hay que tener fe; cuando pidamos, hay que acordarnos también antes de que hay que perdonar y confiar ciegamente en que Dios nos escucha y que toma en cuenta el arrepentimiento de nuestro corazón y no solo de labios para afuera.
Esta reflexión del Evangelio fue escrita por:
Juan Lara, miembro de Vivir en Cristo. En colaboración con Evangelización Activa.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro.
Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

Homilía de hoy con Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante, España.
Reflexión de la Palabra de Dios de hoy con el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, estado de Guerrero, México.
Evangelio del día con el Presbítero Martín Ávalos Magaña, desde la parroquia Madre de El Salvador, ciudad de Santa Ana, El Salvador.
Evangelio del día con el Presbítero Javier Carralón, Sacerdote del Instituto Secular Stabat Mater, Guadalajara, Jalisco, México.
Reflexión: De la utilidad de nuestras faltas, con el P. José Gabriel Ansaldi, (OSE), desde Paján, Arquidiócesis de Portoviejo, Ecuador.
Reflexión: La Virgen nos enseña a ser almas de oración,
con el Presbítero Javier Carralón, Sacerdote del Instituto Secular Stabat Mater, Guadalajara, Jalisco, México.
Durante el Tiempo Ordinario rezamos la oración del Ángelus a las 06h00, 12h00, 18h00 y 00h00.

Imagen: Ángelus, Theios Parrhesía.
El ángel del Señor anunció a María.
Y concibió
por obra y gracia del Espíritu Santo.
Dios te salve, María...
He aquí la esclava del Señor.
Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María...
Y el Verbo de Dios se hizo carne.
Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María…
Ruega por nosotros,
Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de Jesucristo.
Oremos
Oh Padre, Infunde en nuestra alma tu gracia. Tú, que en la anunciación del Ángel nos has revelado la encarnación de tu Hijo, por su pasión y su cruz condúcenos a la gloria de la resurrección. Por Cristo, Nuestro Señor. Amén.
Recemos juntos el Santo Rosario en latín con el Proyecto Dominus Tecum
Hoy contemplamos los Misterios Dolorosos.
Conozcamos al santo de hoy, san Pablo VI, con los canales de youtube Santuario de Los Mártires y Movimiento Matrimonial Católico.
Ver también: Liturgia de Las Horas para el Viernes de la VIII Semana del Tiempo Ordinario
Ver también: Especial: Fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote – Santa Misa y Liturgia de La Palabra del Jueves de la VIII Semana del Tiempo Ordinario 28052026