Santa Misa y Liturgia de la Palabra del Sábado de la X Semana del Tiempo Ordinario 14062025

Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde la Iglesia dedicada a San Ignacio de Loyola y San Juan de Dios del Pueblo de Topiltepec , estado de Guerrero, México.

 

 

Liturgia de la Palabra del Sábado de la X Semana del Tiempo Ordinario

 

LES DIGO QUE NO JUREN NI POR EL CIELO NI POR LA TIERRA.

 

Con el Presbítero Ernesto María Caro. Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa» 

PRIMERA LECTURA

 

De la Segunda Carta del Apóstol San Pablo a los Corintios: 5, 14-21

 

Hermanos: El amor de Cristo nos apremia, al pensar que si uno murió por todos, todos murieron. Cristo murió por todos para que los que viven ya no vivan para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.
Por eso nosotros ya no juzgamos a nadie con criterios humanos. Si alguna vez hemos juzgado a Cristo con tales criterios, ahora ya no lo hacemos. El que vive según Cristo es una creatura nueva; para él todo lo viejo ha pasado; ya todo es nuevo.
Todo esto proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por medio de Cristo y que nos confirió el ministerio de la reconciliación. Porque, efectivamente, en Cristo, Dios reconcilió al mundo consigo y renunció a tomar en cuenta los pecados de los hombres, y a nosotros nos confió el mensaje de la reconciliación. Por eso, nosotros somos embajadores de Cristo, y por nuestro medio, es Dios mismo el que los exhorta a ustedes. En nombre de Cristo les pedimos que se reconcilien con Dios.
Al que nunca cometió pecado, Dios lo hizo «pecado» por nosotros, para que, unidos a él, recibamos la salvación de Dios y nos volvamos justos y santos.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL

 

Del Salmo 102, 1-2. 3-4. 8-9. 11-12.

 

R/. El Señor es compasivo y misericordioso.
Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga su santo nombre. Bendice al Señor, alma mía, y no te olvides de sus beneficios. R/.
El Señor perdona tus pecados y cura tus enfermedades; él rescata tu vida del sepulcro y te colma de amor y de ternura. R/.
El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar. El Señor no estará siempre enojado, ni durará para siempre su rencor. R/.
Como desde la tierra hasta el cielo, así es de grande su misericordia; como un padre es compasivo con sus hijos, así es compasivo el Señor con quien lo ama. R/.

 

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo: 5, 33-37

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Han oído que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás al Señor lo que le hayas prometido con juramento. Pero yo les digo: No juren de ninguna manera, ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es donde él pone los pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey. Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro uno solo de tus cabellos. Digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando es no. Lo que se diga de más, viene del maligno».

Palabra de El Señor.

Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.

 

REFLEXIÓN

 

Este pasaje nos revela la integridad que Jesús esperaba de sus seguidores, de suerte que, quien tratara con ellos, estuviera seguro que su palabra no se apartaba ni a la derecha ni a la izquierda; su palabra sería siempre una garantía de verdad. Es triste ver que hoy el mundo no nos cree y que tenemos que entrar por los mismos canales de testificación como lo hace el resto del mundo. Un cristiano, debe tener una palabra que se sostiene no sobre un juramento, sino sobre la misma persona de Jesús, de quien es seguidor y en quien no cabe la mentira.
En una ocasión los compañeros de santo Tomás, le dijeron que unas vacas estaban volando, que saliera a verlas; él salió y todos sus compañeros se burlaron de él. Su padre espiritual le dijo: «Tomás, ¿no ves que te están tomando el pelo?» Y respondió el santo: «Para mí es más fácil creer que las vacas vuelan a que uno de mis compañeros me dice una mentira». Debemos, pues, erradicar de nuestra vida todas la mentiras, aun las que llamamos mentiras «blancas», pues todas ellas nos hacen infieles a nuestro ser cristiano, y con ello a la duda por parte del mundo acerca de nuestra verdad.
El mundo debería saber que cuando un cristiano dice «sí» es sí y cuando dice «no» es no, sin necesidad de más argumentos y, mucho menos, de juramentos. Para que esto llegue a ocurrir, será necesario que el mundo reconozca en nosotros hombres y mujeres sin doblez, que preferimos pasar un mal rato antes que decir una mentira. Pidamos al Espíritu Santo que nos ayude a luchar contra esta debilidad humana y a presentarnos como testigos de la verdad.

 

San Eliseo en un minuto con el P.José de Jesús Aguilar Valdés

 

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