Imagen del Santísimo Sacramento, Iglesia Matriz de San Pedro de Pelileo, Tungurahua. Theios Parrhesía.

Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el pueblo de Topiltepec, estado de Guerrero, México.
Santa Misa presidida por el Presbítero Santiago Martín, FM desde Madrid, España, Magnificat TV.
Liturgia de la Palabra del Sábado de la II Semana de Cuaresma.
Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
Lectura de la profecía de Miqueas 7, 14-15. 18-20
Pastorea a tu pueblo, Señor, con tu cayado,
al rebaño de tu heredad,
que anda solo en la espesura,
en medio del bosque;
que se apaciente como antes
en Basán y Galaad.
Como cuando saliste de Egipto,
les haré ver prodigios.
¿Qué Dios hay como tú,
capaz de perdonar el pecado,
de pasar por alto la falta
del resto de tu heredad?
No conserva para siempre su cólera,
pues le gusta la misericordia.
Volverá a compadecerse de nosotros,
destrozará nuestras culpas,
arrojará nuestros pecados
a lo hondo del mar.
Concederás a Jacob tu fidelidad
y a Abrahán tu bondad,
como antaño prometiste a nuestros padres.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Salmo 102, 1-4. 9-12
R/. El Señor es compasivo y misericordioso
V/. Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.
V/. Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa,
y te colma de gracia y de ternura. R/.
V/. No está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo;
no nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas. R/.
V/. Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre los que lo temen;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos. R/.
Lectura del Santo Evangelio según san Lucas 15, 1-3. 11-32
En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores para escucharlo. Por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: «Este recibe a los pecadores y come con ellos».
Jesús les dijo entonces esta parábola: «Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos le dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte de la herencia que me toca’. Y él les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se fue a un país lejano y allá derrochó su fortuna, viviendo de una manera disoluta. Después de malgastarlo todo, sobrevino en aquella región una gran hambre, y el muchacho empezó a padecer necesidad. Entonces fue a pedirle trabajo a un habitante de aquel país, el cual lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Tenía ganas de hartarse con las bellotas que comían los cerdos, pero no dejaban que se las comiera.
Se puso entonces a reflexionar y se dijo: ‘¡Cuántos trabajadores en casa de mi padre tienen pan de sobra, y yo aquí me estoy muriendo de hambre! Me levantaré, volveré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco llamarme hijo tuyo. Recíbeme como a uno de tus trabajadores’.
Enseguida se puso en camino hacia la casa de su padre. Estaba todavía lejos cuando su padre lo vio, y se enterneció profundamente. Corrió hacia él y, echándole los brazos al cuello, lo cubrió de besos. El muchacho le dijo: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo’.
Pero el padre dijo a sus criados: ‘¡Pronto!, traigan la túnica más rica y vístansela; pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies; traigan el becerro gordo y mátenlo. Comamos y hagamos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado’. Y empezó el banquete.
El hijo mayor estaba en el campo y al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y los cantos. Entonces llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba. Este le contestó: ‘Tu hermano ha regresado, y tu padre mandó matar el becerro gordo, por haberle recobrado sano y salvo’. El hermano mayor se enojó y no quería entrar. Salió entonces el padre y le rogó que entrara, pero él replicó: ‘¡Hace tanto tiempo que te sirvo sin desobedecer jamás una orden tuya, y tú no me has dado nunca ni un cabrito para comérmelo con mis amigos! Pero eso sí, viene ese hijo tuyo, que despilfarró tus bienes con malas mujeres, y tú mandas matar el becerro gordo’.
El padre repuso: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo. Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado’».
Palabra de El Señor.
Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.
Reflexión
¿Qué vemos en el Evangelio de hoy? Por un lado vemos a Jesús siendo bueno con publicanos y pecadores, mostrándoles el profundo amor que Dios les tenía, a pesar de sus pecados y traiciones, y el deseo de que se convirtieran dejando su mala vida. Por otro lado, vemos a los escribas y fariseos juzgando a Jesús por ser presencia histórica de lo que el Padre de los cielos, siempre había hecho con Israel, es decir, amarlo a pesar de sus traiciones y pecados e invitarlo a la conversión. Tenemos pues, frente a Jesús, al grupo de pecadores públicos y evidentes, y al grupo de aquellos que, por cumplir con lo mínimo, creen que su corazón está limpio y que no necesitan conversión.
Por eso Jesús se dirige a sus interlocutores presentando la historia de estos dos hermanos: el que descaradamente se revela al padre, malgastando la riqueza que le había dado y el que internamente se aleja del padre, albergando reproches y resentimientos. Al final, ninguno de los dos valora realmente al padre y lo que él hace por ellos.
Pero, este Evangelio también habla de ti y de mí, quizás en algunos momentos con una rebeldía flagrante; quizás en otros, creyendo que por cumplir ya somos buenos y dignos de habitar en la casa del Padre, a lo mejor acercándonos a Dios por conveniencia, o tal vez, estando cerca por miedo, por cumplir o por costumbre.
No te acostumbres a tus caprichos, miedos o rebeldías. Busca también tú el abrazo del Padre, aunque tus motivaciones no sean las más puras, aunque tus opciones estén contaminadas.
Esta reflexión del Evangelio fue escrita por:
P. Luis Alberto Tirado Becerril, misionero del Espíritu Santo . En colaboración con Evangelización Activa.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro.
Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

Reflexión del décimo sexto día de la Cuaresma con el P. José Gabriel Ansaldi, (OSE), desde Paján, Ecuador.
Homilía de hoy con el P. Javier Carralón, Sacerdote del Instituto Secular Stabat Mater, Guadalajara, Jalisco, México.
Conozcamos al santo de hoy, santas Perpetua y Felícitas con el P. José de Jesús Aguilar Valdés desde México y La vida de los santos.
Recemos juntos el Santo Rosario con el P. Javier Olivera Ravasi, SE, San Francisco, USA. Canal QNTLC.
Hoy contemplamos los Misterios Gozosos.
Ver también: Santa Misa y Liturgia De La Palabra del Viernes de la II Semana de Cuaresma 06032026
Ver y descargar la Hoja dominical de la Arquidiócesis de Guayaquil para el 08-03-2026
Les obsequiamos un especial de Cuaresma: El Santo Rosario: un camino sencillo para encontrarse con Dios, incluye el Santo Rosario en latín y español – Theios Parrhesía para ver y descargar.