Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo desde el Pueblo de Viramontes, estado de Guerrero, México
“ Os conviene que yo me vaya ”
Liturgia de la Palabra
Tomada de: Dominicos.org – Lectura y Santo Evangelio de hoy 27-05-2025
Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 16, 22-34
En aquellos días, la plebe de Filipos se amotinó contra Pablo y Silas, y los magistrados ordenaron que les arrancaran y que los azotaran con varas; después de molerlos a palos, los metieron en la cárcel, encargando al carcelero que los vigilara bien; según la orden recibida, él los cogió, los metió en la mazmorra y les sujetó los pies en el cepo.
A eso de media noche, Pablo y Silas oraban cantando himnos a Dios. Los presos los escuchaban. De repente, vino un terremoto tan violento que temblaron los cimientos de la cárcel. Al momento se abrieron todas las puertas, y a todos se les soltaron las cadenas. El carcelero se despertó y, al ver las puertas de la cárcel de par en par, sacó la espada para suicidarse, imaginando que los presos se habían fugado. Pero Pablo lo llamó a gritos, diciendo:
«No te hagas daño alguno, que estamos todos aquí».
El carcelero pidió una lámpara, saltó dentro, y se echó temblando a los pies de Pablo y Silas; los sacó fuera y les preguntó:
«Señores, ¿qué tengo que hacer para salvarme?»
Le contestaron:
«Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia».
Y le explicaron la palabra del Señor, a él y a todos los de su casa.
A aquellas horas de la noche, el carcelero los tomó consigo, les lavó las heridas, y se bautizó en seguida con todos los suyos; los subió a su casa, les preparó la mesa, y celebraron una fiesta de familia por haber creído en Dios.
Palabra de Dios
Te alabamos Señor
Salmo de hoy
Salmo 137, 1bcd-2a. 2bc-3. 7c-8
R/. Tu derecha me salva, Señor
Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
porque escuchaste las palabras de mi boca;
delante de los ángeles tañeré para ti;
me postraré hacia tu santuario. R/.
Daré gracias a tu nombre
por tu misericordia y tu lealtad.
Cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma. R/.
Tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo.
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos. R/.
Lectura del Santo Evangelio según San Juan 16, 5-11
Con el Pbro. Ernesto Maria Caro. Compartido por: P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Me voy ya al que me envió y ninguno de ustedes me pregunta: ‘¿A dónde vas?’ Es que su corazón se ha llenado de tristeza porque les he dicho estas cosas. Sin embargo, es cierto lo que les digo: Les conviene que me vaya; porque si no me voy, no vendrá a ustedes el Consolador; en cambio, si me voy, yo se lo enviaré.
Y cuando él venga, establecerá la culpabilidad del mundo en materia de pecado, de justicia y de juicio; de pecado, porque ellos no han creído en mí; de justicia, porque me voy al Padre y ya no me verán ustedes; de juicio, porque el príncipe de este mundo ya está condenado».
Palabra de El Señor
Gloria y Honor a Ti Señor Jesús
Reflexión
Quizás una de las acciones más importantes que ejerce el Espíritu Santo en nuestros corazones es el de «convencernos del pecado». Sin este convencimiento interior, el hombre se considera justo, santo, bueno.
Es común encontrarnos con personas que dicen: Yo no soy malo, no robo, no mato, no hago grandes cosas malas. Esto es verdad, sin embargo, la realidad del pecado va mucho más allá. En la medida en que el Espíritu Santo va tomando fuerza en nuestro corazón por la conversión, vamos siendo capaces de descubrir «nuestro propio pecado» y nos va haciendo comprender interiormente la realidad destructora de éste. Se hace presente a nuestra conciencia, como dice San Pablo, esa fuerza interior que nos lleva a hacer el mal que no queremos. Cuando somos capaces de descubrir esta fuerza y nuestra incapacidad de vencerla, nace en nosotros la necesidad imperiosa de aceptar y vivir la salvación de Cristo, pues solo él es capaz de vencer la realidad destructora del pecado.
Este es el paso definitivo de una conversión profunda y verdadera. Por ello, pide al Espíritu Santo que te haga comprender interiormente la necesidad de Dios, pídele que te convenza del pecado para que puedas, con la ayuda divina, evitarlo y vivir la paz y la alegría del Reino.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Abrele tu corazón. Cómo Maria, todo por Jesús y para Jesús.

Noticia relacionada: «¡Jesús Te Espera con los Brazos Abiertos!»: Guayaquil se Llena de Esperanza y Sanación»