Santo Tomás Apóstol – Santa Misa y Liturgia de La Palabra – Viernes de la XIII Semana del Tiempo Ordinario 03072026

Imagen: Santo Tomás Apóstol. Theios Parrhesía.

 

 

Santa Misa presidida por el Presbítero José Antonio Román Bahena,  desde la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, estado de Guerrero, México.

 

 

Santa Misa presidida por el Presbítero Marcos Galvis,  desde el estado de Barinas, Venezuela.

 

 

Liturgia de la Palabra de la fiesta de Santo Tomás, Apóstol.  XIII Semana del Tiempo Ordinario.

 

Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»

 

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios 2, 19-22.

 

Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

 

Reflexión de la primera lectura

 

Un pequeño fragmento de una de las cartas más nutridas de formación cristiana nos deja ver desde el inicio dos elementos fundamentales de nuestra relación con Dios y de nuestro destino final. Somos «conciudadanos de los santos», es decir, ya vivimos en el cielo; nuestra vida está destinada a ser SANTA. Por eso no podemos conformarnos con menos pues estamos llamados a vivir eternamente en el cielo, en donde éste, es sólo la prolongación de nuestra vida en la tierra vivida en el amor de Jesús y a través de su Evangelio. Por otro lado, y quizás de manera aún más importante, resalta el hecho de nuestra filiación divina, pues somos «miembros de la familia de Dios». Cada vez que pienso en esto no puedo salir de mi asombro al pensar que soy hijo de Dios, que Dios es mi padre y que Jesús es mi hermano, que María es mi madre y que en esta familia también yo soy importante. Qué maravilla saber que nuestro Padre nos ama y ha creado para nosotros todo cuanto existe, que nos lo ha dado como regalo, y que sólo espera la oportunidad de regalarnos su paz y su alegría para que seamos inmensamente felices en este mundo, y un día abrazarnos en el cielo junto con los demás miembros de esta increíble familia. No desaproveches la oportunidad de fortalecer tus lazos de amor con cada uno de los miembros de la Familia celestial; recuerda que la mejor manera para hacerlo es VIVIR SANTAMENTE.

 

Salmo 116

 

R/. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.

 

Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo todos los pueblos. R/.

Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre. R/.

 

Lectura del Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan 20, 24-29.

 

Tomás, uno de los Doce a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús, y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré.

Ocho días después, estaban reunidos los discípulos a puerta cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de nuevo en medio de ellos y les dijo: «La paz esté con ustedes». Luego le dijo a Tomás: «Aquí están mis manos; acerca tu dedo. Trae acá tu mano; métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree». Tomás le respondió: «¡Señor mío y Dios mío!» Jesús añadió: «Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto».

Palabra de El Señor.

Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.

 

Reflexión del Santo Evangelio

 

Para bien o para mal, creo que Tomás es uno de los apóstoles con los que más nos podríamos identificar. Lo que leemos hoy en el Evangelio ocurre ocho días después de la resurrección. Antes de esto, Jesús se les había aparecido a los discípulos, pero Tomás no estaba. Cuando los demás le cuentan que lo han visto, él responde incrédulo, ‘hasta no ver, no creer’.

A veces juzgamos duro a Tomás por ser incrédulo, pero la verdad es que se parece mucho a nosotros, él estaba herido por la tristeza del Viernes Santo, había visto morir a su Maestro y no quería hacerse falsas ilusiones. Tomás, como algunas veces nos pasa a nosotros, estaba triste, quería una certeza real, no solo palabras o que alguien le diera palmaditas en el hombro.

La siguiente vez, Tomás sí estuvo y me imagino lo que ha de haber sentido, seguramente agachó la cabeza o se escondió detrás de alguno de los demás discípulos. Jesús se dirige directamente a él, pero no para regañarlo o reprocharle su incredulidad, al contrario, entendiendo que él quiere una prueba, se la da.

Jesús no se asusta de nuestras dudas ni de nuestras crisis de fe. No se trata solo de tener una fe ciega y automática, Él prefiere un corazón honesto que le busque, aunque en ocasiones dude, que un corazón frío que dice creer en todo, pero no hace ni siente nada. Tomás, quizá ni siquiera tuvo necesidad de tocar las heridas, con solo verlo pronunció la confesión de fe más corta y profunda de todo el Evangelio: ‘Señor mío y Dios mío’.

Y vaya respuesta que Jesús da para todos nosotros: ‘Dichosos los que creen sin haber visto’, porque esta es nuestra bienaventuranza. Nuestra fe no se debe basar solo en ver milagros espectaculares con los ojos, sino en aprender a ver la presencia de Dios en toda nuestra vida con los ojos del corazón, en los acontecimientos diarios, en las bendiciones que recibimos, en las ocasiones que tenemos para ayudar a los demás.

El Papa Francisco nos dejó una reflexión preciosa en una de sus homilías sobre este gesto de Tomás; dice, Jesús no nos pide que miremos sus llagas en la historia para reprocharnos, sino para sanarnos. ¿Cómo podemos tocar las llagas de Jesús hoy? haciendo obras de misericordia, tocando las llagas de Jesús en nuestros hermanos que sufren, que están enfermos, que pasan hambre o están en la cárcel. Aunque hoy no tenemos el cuerpo físico de Jesús enfrente como lo tuvo Tomás, hay heridas que siguen abiertas en los que sufren a nuestro alrededor y donde nosotros podemos verlo y ser también mensajeros de que Él vive para ellos.

Aprendamos con este Evangelio que cuando estemos pasando por un momento difícil, en donde nos cuesta creer o entender los planes de Dios, debemos recordar que Jesús es Señor y Dios de nuestra vida; así lo hizo Tomás. Para esto es muy importante permanecer y perseverar en una relación íntima y personal con Él.

Démosle gracias por su paciencia cuando dudamos y somos débiles para creer, pidamos que Él salga a nuestro encuentro, cuando la fe nos falte y nos cueste verlo en medio de los problemas, que nos ayude también a reconocerle y dar testimonio con nuestros hermanos que sufren y nos dé la gracia para decirle siempre: ‘Señor mío y Dios mío’.

Esta reflexión del Evangelio fue escrita por:
Juan Lara, miembro de Vivir en Cristo. En colaboración con Evangelización Activa.

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón, como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro.

Bendiciones para ti y toda tu familia.
Que tengas un excelente día con Jesús, José y María.

 

 

Homilía de hoy con Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante, España.

 

 

Evangelio del día y Santo Rosario con el Presbítero Marcos Galvis, Sacerdote del Dios Altísimo desde Barinas, Venezuela.

 

 

Evangelio del día con el Presbítero Javier Carralón, Sacerdote del Instituto Secular Stabat Mater, Guadalajara, Jalisco, México.

 

 

Evangelio del día con el Presbítero Santiago Martín,  Franciscanos de María, Magnificat.TV desde Madrid, España.

 

 

Desde Paján, Arquidiócesis de Portoviejo, Ecuador, el P. José Gabriel Ansaldi, del canal Espiritualidad Católica Orden San Elías (OSE), nos comparte hoy: Consagración al Sagrado Corazón – DÍA 33 | Orden San Elías (OSE).

 

 

Durante el Tiempo Ordinario rezamos la oración del Ángelus a las 06h00, 12h00, 18h00 y 00h00.

 

Imagen: Ángelus, Theios Parrhesía.

El ángel del Señor anunció a María.

Y concibió
por obra y gracia del Espíritu Santo.

Dios te salve, María...

He aquí la esclava del Señor.
Hágase en mí según tu palabra.

Dios te salve, María...

Y el Verbo de Dios se hizo carne.
Y habitó entre nosotros.

Dios te salve, María…

Ruega por nosotros,
Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de Jesucristo.

Oremos

 

Oh Padre, Infunde en nuestra alma tu gracia. Tú, que en la anunciación del Ángel nos has revelado la encarnación de tu Hijo, por su pasión y su cruz condúcenos a la gloria de la resurrección. Por Cristo, Nuestro Señor. Amén.

 

Recemos juntos el Santo Rosario en latín con el  Proyecto Dominus Tecum

 

Hoy contemplamos los Misterios Dolorosos.

 

 

Conozcamos al santo de hoy, Santo Tomás Apóstol, con los canales de youtube Santuario de los mártires y Movimiento Matrimonial Católico.

 

 

Y recuerda católico ayudar a la Santa Madre Iglesia en sus necesidades. El Seminario Mayor de Guayaquil invita:

 

 

 

Ver también:  Liturgia de Las Horas del Viernes – XIII Semana del Tiempo Ordinario.

 

Ver y descargar la Hoja dominical de la Arquidiócesis de Guayaquil para el 05-07-2026

 

Ver también: Jueves Eucarístico y Sacerdotal – Santa Misa y Liturgia de La Palabra – Jueves de la XIII Semana del Tiempo Ordinario 02072026

 

Descarga: El Santo Rosario: un camino sencillo para encontrarse con Dios, incluye el Santo Rosario en latín y español – Theios Parrhesía.

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