Santa Misa y Liturgia De La Palabra del Viernes después de Ceniza– Tiempo de Cuaresma 20022026

Imagen del Santísimo Sacramento, Iglesia Matriz de San Pedro de Pelileo, Tungurahua. Theios Parrhesía.

 

Santa Misa presidida por el Presbítero José Arturo López Cornejo, desde el pueblo de Topiltepec, estado de Guerrero, México.

 

 

Santa Misa presidida por el Presbítero Santiago Martín FM, Franciscanos de María – Magnificat TV, desde Madrid, España.

 

 

Liturgia de la Palabra del Viernes después de Ceniza.

 

Tomado de: Dominicos.org – Lectura y Santo Evangelio de hoy 20-02-2026

 

Primera lectura

 

Lectura del libro de Isaías 58, 1-9a

 

Esto dice el Señor Dios:
«Grita a plena pulmón, no te contengas, alza la voz como una trompeta, denuncia a mi pueblo sus delitos, a la casa de Jacob sus pecados.

Consultan mi oráculo a diario, desean conocer mi voluntad. Como si fuera un pueblo que practica la justicia y no descuida el mandato de su Dios, me piden sentencias justas, quieren acercarse a Dios.

«¿Para qué ayunar, si no haces caso; mortificarnos, si no te enteras?»

En realidad, el día de ayuno hacéis vuestros negocios y apremiáis a vuestros servidores; ayunáis para querellas y litigios, y herís con furibundos puñetazos.

No ayunéis de este modo, si queréis que se oiga vuestra voz en el cielo.

¿Es ése el ayuno que deseo en el día de la penitencia: inclinar la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza, ¿A eso lo llamáis ayuno, día agradable al Señor?

Este es el ayuno que yo quiero: soltar las cadenas injustas, desatar las corras del yugo, liberar a los oprimidos, quebrar todos los yugos, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo y no desentenderte de los tuyos.

Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán tus heridas, ante ti marchará la justicia, detrás de ti la gloria del Señor.

Entonces clamarás al Señor, y te responderá; pedirás ayuda y te dirá: «Aquí estoy»».

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

 

Salmo de hoy tomado del Salmo 50, 3-4. 5-6ab. 18-19

 

R/. Un corazón quebrantado y humillado, oh, Dios, tú no lo desprecias

 

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado.
Contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad en tu presencia. R/.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
El sacrificio agradable a Dios
es un espíritu quebrantado,
un corazón quebrantado y humillado,
tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R/.

 

SANTO EVANGELIO

 

Compartido por el P. Roberto Rodríguez, Rector del Seminario Mayor de Guayaquil «Francisco Xavier de Garaycoa»

 

Santo Evangelio según San Mateo 9, 14-15

 

En aquel tiempo, los discípulos de Juan fueron a ver a Jesús y le preguntaron: «¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras nosotros y los fariseos sí ayunamos?» Jesús les respondió: «¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras él está con ellos? Pero ya vendrán días en que les quitarán al esposo, y entonces sí ayunarán».

Palabra de El Señor.

Gloria y Honor a Ti, Señor Jesús.

 

Reflexión

 

Es muy común que en nuestra vida espiritual nos perdamos en las formas y en los sacrificios externos, olvidando el verdadero sentido de nuestra devoción. Los discípulos de Juan se acercaron a Jesús confundidos, preguntando por qué ellos cumplían con el ayuno, mientras los discípulos del Señor no lo hacían.

A veces nosotros caemos en esa misma realidad. Creemos que nuestra fe se mide solo por cuánto nos sacrificamos, por cuántas normas cumplimos o por qué tan formales nos vemos cuando rezamos o cuando estamos en la iglesia. Sin embargo, Jesús nos invita a mirar más allá de la ley y a enfocarnos más en la relación personal con Él, recordándonos que la vida cristiana no es una carga de obligaciones, sino una respuesta de amor a su llamado.

Jesús utiliza la imagen del esposo y la boda para explicarlo mejor, su presencia es una fiesta para el alma. Nos dice que si no lo tenemos a Él presente, no tiene sentido estar de luto o ayunar; la meta de toda nuestra oración y de nuestra penitencia es simplemente estar con Él.

El ayuno es una herramienta para purificar el corazón de cara a lo que se necesita para hacer su voluntad. Cuando tenemos a Jesús en la Eucaristía, en su Palabra y en nuestro interior, lo que Dios espera de nosotros es un corazón agradecido y gozoso; no podemos vivir una fe triste o de pura apariencia, porque la cercanía de Dios es la alegría más grande que podemos experimentar.

Jesús nos recuerda que llegará el tiempo de ayunar cuando el esposo sea quitado, esto nos habla de esos momentos de desierto o de prueba donde sentimos que Dios está lejos y es ahí donde el sacrificio cobra sentido para ayudarnos a buscarlo con más intensidad.

Pero mientras tanto, la invitación hoy es a vivir en la alegría, en la gracia de la compañía de Jesús. Debemos revisar si nuestro servicio al Señor nace de un corazón que celebra su amor o de un espíritu que solo cumple reglas por temor o por costumbre.

Que nuestra vida sea un reflejo de esa alegría de sabernos amados por Jesús, entendiendo que el sacrificio más agradable a Dios es un corazón que se entrega a su voluntad con alegría en el alma.

 

 

Homilía de hoy con el P. Javier Carralón, Sacerdote del Instituto Secular Stabat Mater, Guadalajara, Jalisco, México.

 

 

Reflexión en el tercer día de la Cuaresma con el P. José Gabriel Ansaldi, (OSE), desde Paján, Ecuador.

 

 

Recemos juntos el Santo Rosario con el P. Javier Olivera Ravasi, SE, San Francisco, USA. Canal QNTLC.

 

Hoy contemplamos los Misterios Dolorosos.

 

 

Conozcamos a los santos de hoy, intercesores ante Dios.

 

 

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